Cuando nacemos respiramos desde el vientre. Con el transcurso de la vida, ésta nos va esculpiendo el cuerpo y poco a poco vamos dejando que el vientre, que es nuestro pirmer cerebro se vaya tensando.
Devolver al origen nos aporta muchos beneficios. Recuperamos la alegría de respirar, nos abrimos a las nuevas aventuras y somos capaces de captar con más amplitud la realidad.
Esta respiración se puede poner en práctica en cualquier situación. Cuando caminas, cocinas, te duchas, hablas con alguien …
Sencillamente quédate quieta y ponte una mano encima del vientre, justo por encima de tu ombligo. Deja que el aire entre y salga sin hacer nada. Nota el movimiento de la mano.
Transcurrido un minuto empezamos a llevar más aire en el espacio del vientre. Cuando el aire entra, el vientre sale hacia fuera. Cuando el aire sale el vientre vuelve hacia atrás.
Poco a poco vas ampliando el volumen de aire. Siempre desde la comodidad y sin luchar.
Cuando estés familiarizada con esta respiración ya no necesitarás la mano para activarla.
Apta para hacer en cualquier situación!
